by magaly oviedo gamero
Published on: Jun 3, 2008
Topic:
Type: Opinions


Uno de los principales problemas que actualmente es considerado en la agenda mundial, es el trabajo infantil con especial atención a los denominados peligrosos y de peores formas. Existen diversos convenios internacionales como el de la OIT (Nº 138 y Nº 182), a favor de la prevención y erradicación del trabajo infantil, sin embargo pese a muchos esfuerzos para la seguridad e integridad del menor, en los países en vías de desarrollo, los logros para cambiar esta realidad aun no son impactantes, incluso han aumentado como el caso peruano, convirtiéndose en una parte principal de la economía informal.

En Perú el trabajo infantil desde 1993 al 2001, se ha multiplicado nueve veces según la investigación de CESIP (Una experiencia con niños, niñas y adolescente que trabajaban en el reciclaje de la basura en las Lomas de Carabayllo) , basado en los datos de la INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática). En el 2001 se considera que existe un millón 987 mil niños, niñas y adolescentes trabajando según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), de los cuales según los datos de la OIT en su Estudio Nacional de Minería Artesanal se estima que existen un aproximado de 50 mil niños, niñas y adolescentes trabajando en esta actividad. Esto a pesar de que contamos con un marco legal para la prevención y erradicación del trabajo infantil.

Este aumento esta relacionado con la pobreza que atraviesa el país, el cual causa la necesidad de que los niños, niñas y adolescentes se involucren e ingresen al proceso productivo.

Sin embargo el mayor índice de trabajo infantil, son en las zonas rurales con un porcentaje de 30% a diferencia del 4% en las zonas urbanas, entre niños de 5 a 11 años, según la investigación realizada por el UNICEF , este hecho se da por razones culturales y no es denominado por las comunidades como trabajo infantil, sino como parte de su educación como es el trabajo en la chacra, animales y otras actividades propias del campo.

Los niños, niñas y adolescentes trabajan en diversas actividades tanto en zonas urbanas y rurales, pero existen algunas actividades denominadas de alto riesgo como son: la minería artesanal, el reciclaje de basura, prostitución, entre otros. En los cuales el menor no tienen ninguna protección en su integridad, afectando a su salud y educación.

Con respecto a los trabajos considerados peligrosos, podemos mencionar la minería artesanal, en la cual existen un alto índice de niños, niñas y adolescentes involucrados en esta actividad, como el caso de la Rinconada en Ayacucho o en Madre de Dios que utilizan a estos menores sin la debida protección adecuada, sobre todo cuando tienen contacto con el mercurio, además de trabajar largas horas del día.

Este trabajo afecta a la salud de lo niños, niñas y adolescentes, por los efectos negativos del mercurio, los gases tóxicos, la contaminación de la zona y en la educación por que en muchos casos le dan prioridad al trabajo que ir a la escuela.

Esta cadena productiva en la minería artesanal, por sus condiciones de informalidad es fácil involucrar a estos menores, causando que sean los más vulnerables de la cadena.

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